Llega la mañana temprano, ducha, café rápido e intentar peinar su tupe, no siempre lo consigue. De seguido a currar, pero antes de poner el pie en la calle ya tiene listos los cascos, con su música o algún podcasts enchufados en las orejas.

En la agencia, le da duro al código, alguno se resiste pero es un crack y no para hasta solucionar lo que se le ponga delante. Cuando termina de currar no deja pasar ninguna oportunidad de estar con su gente y desde luego, a este chico, una cervecita no le puede faltar al terminar el día.

Y el fin de semana es momento de concierto, en algunos le toca estar arriba del escenario y en otros abajo, pero la música en directo y el baile no puede faltar en su vida y siempre mejor en compañía.

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